METODOLOGÍA
1. ¿Qué hace que una tarea funcione de verdad?
La diferencia entre ocupar tiempo y generar aprendizaje.
2. ¿Ejercicio o tarea?
Por qué no son lo mismo.
3. Cómo aprenden realmente los jugadores
Repetición, descubrimiento, error y toma de decisiones.
4. Entrenar por principios
Que el jugador aprenda el "por qué" y no solo el "qué".
5. Del entrenamiento al partido
La importancia de la transferencia.
6. El valor de la repetición
Repetir sí, pero con intención.
7. La especificidad en el entrenamiento
Entrenar aquello que realmente ocurre en el juego.
8. Variabilidad y adaptación
Por qué cambiar pequeños detalles genera mejores aprendizajes.
9. El error como herramienta de aprendizaje
Equivocarse también forma parte del proceso.
10. Antes de diseñar una tarea, hazte estas cinco preguntas
Un artículo muy práctico para cualquier entrenador.
¿QUÉ HACE QUE UNA TAREA FUNCIONE DE VERDAD?
Muchos entrenadores creen que una tarea funciona porque los jugadores están activos, porque hay intensidad o porque el ejercicio resulta atractivo. Sin embargo, una tarea no funciona por lo que parece desde fuera, sino por lo que provoca en los jugadores.
Una tarea funciona cuando genera los comportamientos que queremos enseñar.
Si quiero trabajar la amplitud, la tarea debe provocar que los jugadores necesiten ocupar espacios amplios para progresar. Si quiero trabajar la presión tras pérdida, la tarea debe obligar a reaccionar inmediatamente después de perder el balón. No podemos programar tareas que después no tienen nada que ver con lo que pedimos
El objetivo no es que los jugadores completen el ejercicio. El objetivo es que aprendan.
Por eso, antes de diseñar cualquier tarea, deberíamos preguntarnos:
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¿Qué quiero que aprendan mis jugadores?
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¿Qué comportamiento quiero provocar?
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¿Cómo voy a reconocer que lo han conseguido?
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¿Qué espacio necesito?
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¿Qué normas me ayudarán a favorecer ese aprendizaje?
Cuando una tarea tiene respuestas claras a estas preguntas, deja de ser un simple ejercicio y se convierte en una verdadera herramienta de enseñanza.
Porque entrenar no consiste en llenar una sesión de actividades, no compañeros, consiste en crear situaciones que ayuden al jugador a comprender mejor el juego.
¿EJERCICIO O TAREA? NO ES LO MISMO
Muchas veces llegamos al entrenamiento, colocamos unos conos, organizamos a los jugadores y pensamos que ya tenemos la sesión preparada.
Pero hay una pregunta que merece la pena hacerse:
¿Estoy planteando un ejercicio o una tarea?
Parece lo mismo, pero no lo es.
Un ejercicio suele tener casi todo controlado. El jugador sabe dónde tiene que ir, a quién tiene que pasar y qué tiene que hacer. Simplemente ejecuta.
Una tarea es diferente.
En una tarea el jugador tiene que mirar, pensar, decidir y adaptarse a lo que va ocurriendo. Aparecen problemas y tiene que encontrar soluciones.
Y al final, el fútbol es eso.
Nadie le dice a un jugador durante un partido dónde tiene que pasar, cuándo tiene que conducir o qué espacio tiene que ocupar. Tiene que descubrirlo él.
Por eso debemos intentar que nuestros entrenamientos se parezcan cada vez más al juego real.
No se trata de eliminar todos los ejercicios. Hay momentos en los que pueden ser útiles. El problema aparece cuando toda la sesión se convierte en una colección de ejercicios donde los jugadores hacen cosas, pero apenas toman decisiones.
A veces vemos una tarea muy dinámica, con muchos jugadores moviéndose y mucha intensidad. Parece que está funcionando de maravilla.
Pero la pregunta importante es otra:
¿Están aprendiendo o simplemente están repitiendo?
Porque un jugador puede tocar cien veces el balón en una sesión y aprender muy poco.
Y otro puede tocarlo menos veces, pero estar tomando decisiones continuamente y aprender muchísimo más.
Como entrenadores debemos intentar que nuestros jugadores no solo hagan cosas.
Debemos conseguir que entiendan por qué las hacen.
Ahí es donde empieza el verdadero aprendizaje.
Porque entrenar no consiste en llenar una hora y media de actividades.