PRINCIPIOS METODOLOGICOS EN LA ETAPA DE 6-7 AÑOS

 

Cuando entrenamos a niños pequeños, lo importante no es enseñarles cientos de conceptos ni convertirlos en expertos. Lo importante es que aprendan jugando, que entiendan poco a poco el fútbol y que disfruten.

La especificidad significa que los niños aprenden fútbol jugando al fútbol. Cuanto más se parezcan los ejercicios a un partido, más aprenderán. Por eso intentamos que haya balón, compañeros, rivales y porterías casi todo el tiempo. Además, a estas edades es bueno que prueben varias posiciones para conocer el juego desde diferentes puntos de vista.

La transferencia significa que lo que hacemos en los entrenamientos debe servir para los partidos. Si un ejercicio no ayuda a que el niño juegue mejor el fin de semana, probablemente no sea el ejercicio más adecuado.

La repetición es fundamental porque los niños aprenden haciendo las cosas muchas veces. Pero no se trata de repetir como máquinas. Lo ideal es que repitan dentro de juegos donde tengan que pensar, decidir y actuar como ocurre en un partido de verdad.

La reciprocidad quiere decir que entrenamiento y partido van de la mano. Entrenamos para mejorar en los partidos, pero también observamos los partidos para saber qué debemos seguir trabajando en los entrenamientos.

El desarrollo cognitivo consiste en enseñar a los niños a pensar. No queremos que hagan siempre lo que les decimos. Queremos que aprendan a mirar, a entender lo que ocurre y a tomar sus propias decisiones dentro del campo.

La variabilidad significa que los entrenamientos no deben ser siempre iguales. Cada día podemos proponer situaciones diferentes para que los niños aprendan a adaptarse. El fútbol cambia constantemente y ellos también deben aprender a hacerlo.

En resumen, en estas edades no buscamos crear grandes futbolistas de inmediato. Buscamos que los niños disfruten, comprendan el juego, aprendan a tomar decisiones y desarrollen hábitos que les ayuden a crecer tanto dentro como fuera del campo.


Os lo resumo al máximo:

"Menos filas, menos conos y menos esperar. Más jugar, más pensar y más disfrutar."

METODOLOGÍA EN NIÑOS DE 8 Y 9 AÑOS

Si en la etapa anterior el niño aprendía a jugar, ahora empieza a comprender por qué pasan las cosas dentro del juego.

No se trata de enseñar sistemas ni movimientos mecanizados. Se trata de ayudarles a interpretar situaciones cada vez más complejas.

Empiezan a entender mejor dónde está el espacio libre, cuándo conviene conducir, cuándo pasar, cuándo ayudar a un compañero o cuándo recuperar una posición defensiva.

Por eso mi forma de trabajar en esta etapa sigue teniendo al juego como protagonista.

¿Qué busco?

Que el jugador observe.

Que piense.

Que tome decisiones.

Que se equivoque.

Y que vuelva a intentarlo.

En ataque

Quiero que empiecen a ocupar el campo con más sentido.

Que entiendan que no todos pueden ir detrás del balón.

Que descubran la importancia de abrir el campo, generar espacios y ofrecer ayudas al compañero.

En defensa

Empiezan a comprender que defender no es solamente quitar el balón.

Defender también es cerrar espacios, ayudar al compañero y moverse juntos.

Cuando perdemos el balón

Quiero una reacción inmediata.

No quedarse mirando.

No bajar la cabeza.

Intentar recuperarlo o, si no es posible, reorganizarse rápidamente.

Cuando recuperamos el balón

Buscar la portería rival.

Ser valientes.

Mirar hacia delante.

Aprovechar los espacios que aparecen.

¿Cómo entreno todo esto?

A través de juegos.

Juegos reducidos.

Juegos de posición.

Situaciones reales.

Pequeños partidos condicionados.

Preguntas constantes.

Menos órdenes y más descubrimiento guiado.

Lo más importante

A estas edades no me preocupa si un niño juega de lateral, de pivote o de delantero.

Me preocupa que entienda el juego.

Porque cuando un niño aprende a entender lo que ocurre en el campo, está construyendo una base que le acompañará durante toda su formación.

Y esa base vale mucho más que cualquier resultado de un sábado por la mañana.

METODOLOGÍA EN NIÑOS DE 10 Y 11 AÑOS

En esta etapa ya no quiero solo que entiendan el juego. Quiero que aprendan a resolverlo.

Empiezan a interpretar situaciones más complejas, a reconocer dónde está la ventaja y a decidir con mayor rapidez qué necesita el equipo en cada momento.

Mi objetivo no es formar jugadores que repitan movimientos. Mi objetivo es formar jugadores que piensen, observen y encuentren soluciones por sí mismos.

¿Qué busco?

Que analicen antes de actuar.

Que entiendan el porqué de cada decisión.

Que jueguen para el equipo.

Que sean capaces de adaptarse a cualquier situación del partido.

En ataque

Busco que generen ventajas, que sepan ocupar los espacios, mover al rival y reconocer cuándo acelerar el juego y cuándo darle pausa.

En defensa

Quiero jugadores que entiendan cuándo presionar, cuándo temporizar, cómo proteger los espacios y cómo defender siempre como un equipo.

En las transiciones

Cada segundo cuenta. Al perder el balón reaccionamos juntos y, al recuperarlo, buscamos aprovechar la ventaja antes de que el rival se reorganice.

¿Cómo lo entreno?

Siempre desde situaciones reales de juego. Juegos reducidos, superioridades e inferioridades, tareas de decisión, pequeños partidos y muchas preguntas para que sean ellos quienes encuentren las respuestas.

Lo más importante

A estas edades empiezo a dar más importancia a la inteligencia táctica que a la posición que ocupa cada jugador. Porque un futbolista que entiende el juego podrá adaptarse a cualquier sistema, a cualquier compañero y a cualquier rival.