EL MIEDO A EQUIVOCARSE

Hay jugadores que dejan de jugar al fútbol sin darse cuenta. Siguen entrenando, siguen compitiendo y siguen poniéndose las botas cada fin de semana, pero ya no juegan igual. Porque aparece algo que les acompaña cada vez que reciben el balón: el miedo. Miedo a fallar un pase, miedo a perder un balón, miedo a escuchar una crítica, miedo a decepcionar a alguien. Y cuando aparece el miedo, empiezan las dudas. Controlas peor, llegas tarde, piensas demasiado, te escondes y buscas siempre la opción más fácil aunque no sea la mejor. Poco a poco dejas de ser tú.

Lo curioso es que todos los jugadores se equivocan. Todos. Los que juegan mucho, los que juegan poco, los que llegan lejos y los que se quedan por el camino. La diferencia nunca está en equivocarse. La diferencia está en lo que haces después. Porque el error no es el enemigo. El verdadero enemigo es el miedo a volver a intentarlo.

Si alguna vez fallas, tranquilo. Nos ha pasado a todos. La próxima jugada sigue ahí. El próximo pase sigue ahí. La próxima oportunidad también. Y muchas veces, justo detrás de un error, aparece un aprendizaje que te hace mejor jugador. Y mejor persona.

El problema no es equivocarse. El problema es dejar de intentarlo por miedo a volver a fallar.