CAPÍTULO 4
El error de querer solucionarlo todo desde fuera
🟤 Área
Observar y corregir
📚 Serie
Errores habituales del entrenador
Hay entrenadores que creen que dirigir consiste en hablar durante los noventa minutos. «¡Pasa!», «¡Abre!», «¡Presiona!», «¡Sal!», «¡Dispara!». Desde el banquillo intentan resolver cada situación antes de que el jugador tenga tiempo de pensar. Lo hacen con buena intención. Quieren ayudar, evitar errores y que todo salga bien. Pero ocurre justamente lo contrario.
Cada vez que el entrenador da la respuesta antes de que aparezca la pregunta, el jugador deja de buscar soluciones por sí mismo. Y el fútbol no funciona así. Un partido cambia constantemente. Ningún entrenador puede decidir por once jugadores a la vez.
Los buenos futbolistas no son los que obedecen más órdenes, sino los que mejor interpretan lo que ocurre. Cuando un niño depende continuamente de la voz del entrenador, deja de mirar alrededor. Ya no analiza. Ya no observa. Solo espera instrucciones. Y cuando esas instrucciones desaparecen, también desaparecen sus soluciones.
Nuestro trabajo no consiste en controlar cada acción. Consiste en preparar al jugador para que sea capaz de resolver los problemas cuando nosotros ya no podamos hacerlo. Entrenar no es mover jugadores como si fueran piezas de ajedrez. Es enseñarles a pensar, a observar, a decidir y a asumir la responsabilidad de cada acción.
Porque el verdadero entrenador no juega el partido. Forma jugadores capaces de jugarlo solos.
Reflexión final
Si cada decisión sale de tu boca, nunca saldrá de la cabeza de tus jugadores.